lunes, 18 de enero de 2021

Nuevo podcast: Abre los ojos (1997): el despertar

Alejandro Amenábar incursiona con Abre los ojos en la ciencia ficción más especulativa cuestionando la propia naturaleza de la realidad, en la línea de un Philip K. Dick. La película es insólita dentro del panorama cinematográfico español y consigue diez nominaciones a los Goya.


David G. Panadero conduce esta Sesión Prótesis acompañado por el crítico Antonio López.


lunes, 21 de diciembre de 2020

Crítica literaria: Yumi y su banda, J. Olloqui

Yumi toca la batería en un grupo de rock, convencida de que de mayor será rica y famosa



Espontaneidad, frescura, y, como no podía ser menos, desparpajo, es lo que nos ofrece J. Olloqui en Yumi y su banda, su primera incursión en la literatura infantil y su tercera novela tras ¡Malditos terrícolas! y Betamax, una comedia con superpoderes.


la segunda de tres hermanos con los que siempre hay un motivo para discutir


El punto de partida nos lleva, está claro, a Móstoles: Yumi es una niña de diez años y toca la batería en un grupo de rock, convencida de que de mayor será rica y famosa. Es la segunda de tres hermanos con los que siempre hay un motivo para discutir y se ha decidido por la batería aconsejada por la psicóloga del colegio, ya que le sobra energía.



Cada capítulo de las 182 páginas que forman la novela está formado por aventuras, anécdotas, batallitas, siempre desde el punto de vista de Yumi, que es la protagonista absoluta y narradora, que de tú a tú nos cuenta desde su perspectiva sus vivencias de niña del extrarradio, de familia de clase media, todo verdad verdadera...

Vista así, Yumi y su banda es una Historia de historias, y uno casi se imagina a Olloqui mezclando recuerdos de infancia, anécdotas de amigos y fabulaciones. Mi pasaje favorito es aquel en el que Yumi y su hermano pequeño Tetete deciden arreglar las gafas de su madre porque creen haberle roto un cristal jugando. Que cada cual elija su momento favorito; hay donde elegir...

Y ahí encuentro el principal mérito de la novela, la facilidad de Olloqui para conectar con un registro infantil, su forma de captar su voz, su manera de discurrir, llena de digresiones y retruécanos. Está tan conseguida la voz narrativa de Yumi que a las pocas páginas, nos olvidamos del autor y solo escuchamos a una niña de diez años con sus interminables vueltas de tuerca...

Permítanme un consejo: si se quieren divertir, lean la encantadora Yumi y su banda. Porque además aburrirse está feo y lo prohíbe la Constitución española, seguro que sí. Por si fuera poco, acompañan a estas páginas ilustraciones en alucinante blanco y negro realizadas por el propio Olloqui, sencillas pero efectivas y muy expresivas.

La solapa del libro nos avisa de que si te gustó Manolito Gafotas, Diario de Greg, los comics y la música, Yumi y su banda te gustará. Al fin y al cabo es una novela para niños con criterio y para adultos que se niegan a hacer algo tan absurdo como crecer del todo.

Drakul, 2020

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David G. Panadero

martes, 15 de diciembre de 2020

Crítica literaria: Los trucos de la bestia, Lide Aguirre

Personajes condenados a encontrarse




Explorar los claroscuros de una ciudad luminosa como San Sebastián es la máxima de Lide Aguirre en Los trucos de la bestia. De la misma forma, arroja luz sobre una trama endiablada, presentando de forma cotidiana y razonable acontecimientos que, contados por otros, nos resultarían inadmisibles. El juego es, por tanto, doble: Aguirre apaga la luz con tinieblas y presenta lo irracional como algo cotidiano, que puede suceder y además está sucediendo...


la investigación corre al margen de los cauces oficiales


Todo comienza una tarde cualquiera. Mikel ha terminado una jornada más como fotógrafo de prensa y va caminando bajo la lluvia cuando se cruza con un coche que sale de un parking cercano. Lo conduce Iván Katz, su vecino de la infancia, ahora artista y emprendedor muy conocido en la localidad. Pero Mikel afina la vista: en el asiento trasero del vehículo está sentado Pablo Martiarena, quien ha desaparecido hace poco, al que toda la ciudad está buscando... 

Mikel se encuentra en un momento bajo porque su mujer le ha abandonado a las semanas de casados y una extraña obsesión personal le impulsa a investigar personalmente el caso, ayudado por su prima, Lorena, una periodista que al no tener trabajo fijo, ve en el posible notición el espaldarazo definitivo para su carrera.

Narrada en presente histórico, con la fluidez que ello aporta, y con esta pareja de investigadores, Los trucos de la bestia es de esas novelas en las que la investigación corre al margen de los cauces oficiales. Juntos, Mikel y Lorena recorrerán el barrio de Gros, un barrio bohemio del que conoceremos otros perfiles. 

Digamos que desde el primer momento, Lide Aguirre juega con las cartas boca arriba, y no disimula quién o quiénes pueden ser los villanos de la función. Lo importante en este caso no es tanto su identidad, evidente desde un principio, como su dinámica sectaria y sus procedimientos. Como en un juego de muñecas rusas, la información está muy bien dosificada y de forma progresiva iremos viendo el alcance de un caso que lejos de ser anecdótico, tiene más implicaciones de lo que parecía a primera vista.

Cierta idea romántica del destino, de personajes condenados a encontrarse, de la fatalidad, pesa sobre estas páginas. Aunque no me corresponde a mí desvelar sus misterios sino incentivar su lectura porque, créanme, está muy bien escrita, entretiene a rabiar y se lee en un suspiro. Y ya puestos, jugando con alguna idea contenida en sus páginas, invito a leerla porque es una forma cómoda y totalmente inofensiva de asomarse al abismo. Ya saben, si miras fijamente al abismo, el abismo te devuelve la mirada.

Berenice, 2020

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David G. Panadero

viernes, 4 de diciembre de 2020

Crítica literaria: Cannonwood, Pablo G. Naranjo

Epopeya sobre la Cannon, que encumbró mitos como Chuck Norris o Michael Dudikoff



Agilidad, acción, cinefilia desatada y una concatenación imparable de momentos cumbre es lo que nos trae el escritor Pablo G. Naranjo en Cannonwood, «una novela irreal basada en hechos verídicos». Naranjo da el do de pecho, y se nota, en esta epopeya sobre la productora Cannon, que en los años ochenta encumbró mitos de segunda fila del cine de acción como Chuck Norris o Michael Dudikoff.

la más importante productora independiente de los ochenta


Narrada en un periodístico tiempo pretérito y con el protagonismo absoluto de los dos primos que fueron propietarios de The Cannon Group, los israelitas Menahem Golam y Yoram Globus, la novela se alimenta de entrevistas realizadas en festivales, reportajes, artículos, documentales, y ante todo, la gran capacidad de fabulación de Pablo G. Naranjo. Por estas páginas desfilan personajes impagables como un anciano Lee Marvin, un joven Jean Claude Van Damme, un multimillonario Sylvester Stallone, un otoñal Charles Bronson, un imponente Dolph Lundgren... Seguramente las cosas no fueron tal y como Naranjo nos las cuenta, al menos en los pequeños detalles, pero preferiremos creer que así fueron. Al fin y al cabo esa es la magia del cine, y también de la escritura.   

Sobre la pareja protagonista, Menahem y Yoram, se puede establecer un paralelismo muy evidente: Don Quijote y Sancho Panza. Menahem Golan es el soñador rebelde, que no acepta cortapisas ni limitaciones, y que somete todo a su objetivo de conquistar Hollywood. Su primo Yoram Globus, más mundano y de carácter templado, le salva de un intento de suicidio en las primeras páginas e impondrá algo de sensatez en el descocado negocio. 

Cannonwood es ante todo un libro de anécdotas de cine y la historia de la más importante productora independiente de los ochenta. Partiendo de esta premisa, la evolución de los personajes no va a ser muy sorprendente ni tampoco lo será el esquema narrativo, que sigue el planteamiento de "ascenso y caída". Naranjo, en su condición de fan, detalla y documenta cada paso del ascenso y trata de agilizar la caída para que no resulte sórdida.

En definitiva, si eres de los que disfrutaron con Desaparecido en combate o Delta Force, si todavía estás esperando la secuela de Masters del Universo, o simplemente te divertías viendo El guerrero americano, Cannonwood es tu novela, suculenta como una bandeja de croquetas. Para empezar y no parar...

Applehead Team, 2020

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David G. Panadero   

viernes, 13 de noviembre de 2020

Crítica literaria: Líbranos del mal, Empar Fernández & Pablo Bonell

Novela negra, gris asfalto. Los autores son protagonistas y sospechosos...




Dos autores tiene Líbranos del mal: Empar Fernández y Pablo Bonell. Autores que con desparpajo y generosidad, protagonizan esta novela negra convirtiéndose a sí mismos en personajes y narradores que se alternan para contarnos la historia en primera persona. Y digo generosidad, porque aparecen en la ficción prácticamente como son en el día a día: profesores de secundaria, escritores que comparten laureles... No escatiman en detalle y dejan atrás el pudor en esta novela con tintes de metaficción.

una serie de crímenes que tendrán lugar alrededor del instituto


Dije novela negra y en realidad quise decir novela gris asfalto. Una mañana de diciembre, Pablo Bonell se dirige al instituto para examinar a sus alumnos. Les va a llevar al salón de actos para allí proyectar imágenes artísticas que ellos deberán identificar y analizar pero... Cuando descubre las cortinas que cubren la pantalla, la mirada horrorizada de esos mismos alumnos le advierte de un hallazgo macabro: los cuerpos sin vida en disposición macabra de Claudia y Tommy, dos compañeros. Esto es solo el inicio de una serie de crímenes que tendrán lugar alrededor del instituto.

Son Empar Fernández y Pablo Bonell, en capítulos alternos y de viva voz, quienes narran y conducen la novela. Al ser personas ajenas al mundo de la criminología —son escritores y poseen imaginación, que no es poco, pero están muy lejos de los avances de la policía científica—, solo disponen de su intuición y sentido común para manejarse en estas situaciones tan complicadas y extremas. Y lo que es mejor, permiten que el lector fluya con ellos en la trama, pudiendo aventurar alguna hipótesis.

E insisto en lo de gris asfalto: Líbranos del mal es, en cierta manera, una novela de paisaje y paisanaje, donde la abultada experiencia profesional de los autores en las aulas destaca sobremanera. Marca así una rica y variada galería de personajes que componen un fresco de la situación en los institutos, los conflictos de integración y un sinfín de situaciones humanas en las que los docentes, antes que impartir y transmitir conocimientos, acaban siendo mediadores familiares o asistentes sociales.

Al costumbrismo de la novela, planteado con agilidad y en breves pinceladas, se le une una tensión creciente: Pablo Bonell, además de autor y personaje, pasa a ser principal sospechoso para la policía... Otro círculo que se cierra.

Empar Fernández y Pablo Bonell, los autores o los personajes, lo mismo da, empiezan a acariciar la idea de escribir la novela sobre aquella trama que están presenciando en el instituto exactamente en el primer tercio del libro. Admito que la premisa de "la mano que se dibuja a sí misma" me llamó la atención, y desde hace mucho leo novelas de escritores, de Fredric Brown, de Paul Auster... Por poner un pero a Líbranos del mal, señalaré que nos muestra el trabajo final, la novela a cuatro manos, pero no nos deja presenciar el acto creativo, algo tan misterioso y llamativo como el propio asesinato.

Almuzara, 2020

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David G. Panadero

  

sábado, 31 de octubre de 2020

Crítica literaria: A golpes de intuición, de Pedro P. González

 Sencilla, directa y escrita por pura intuición...

Esto no es Vietnam, pero, joder, cómo se le parece...

Con estilo sencillo y directo, gracias a la distancia que permite la narración en tercera persona, Pedro P. González nos presenta esta, su primera novela, una obra de iniciación en la vida adulta en la que se mezclan el costumbrismo —el protagonista es un adolescente de la Florida, toda una promesa del fútbol americano, y su ambiente y relaciones están excelentemente retratados y detallados—; las amenazas de los bajos fondos, hasta el punto de poder considerar A golpes de intuición una novela negra; los conflictos entre padre e hijo, y, por último pero no menos importante, la extraña capacidad psicológica del protagonista, su poder para adelantarse a los acontecimientos, que le convierte en un estratega fuera de serie. Se trata de un don al que, sin duda, tiene que sacar partido aunque no sabe cómo, y además le asusta.

Él se siente especial y apuesta por su futuro con todas las fuerzas


Ese adolescente visionario es Marco Martínez, que arrasa literalmente en el campo de juego, lo que le ha hecho ganarse el sobrenombre de León. Es tan prodigioso su avance deportivo que le puede hacer ganar una beca para la Universidad. Todo su futuro depende de ese empuje. Todo con tal de no acabar como su padre, renunciando a los sueños y atrapado en un trabajo miserable que no alcanza a pagar deudas. Él se siente especial y quiere apostar todas las cartas en la misma jugada.

Con una narrativa cinematográfica, muy visual y plástica, Pedro P. González nos ofrece una prosa ágil y detallada que hace que pasemos las páginas casi sin querer. Alterna capítulos de veinte páginas con otros de diez, incluso menos, con lo que aporta un ritmo endiablado a la lectura. Desde luego, no se puede decir que sobre una sola línea; estamos ante una novela fibrosa que mantiene el interés de principio a fin.

A golpes de intuición es una novela conclusiva, perfectamente cerrada en sí misma. Sin embargo el desenlace, que no precisaré, arroja nueva luz sobre el personaje. Hace que nos replanteemos la novela como un rito de paso, la génesis de un personaje que ha superado una serie de dificultades y ahora está preparado para enfrentarse a nuevos retos. Yo, por lo menos, espero que así sea, y que Pedro P. González vuelva a retomar las andanzas de Marco Martínez en un futuro no muy lejano. Seguro que vale la pena.

Tengo que decir que A golpes de intuición es una novela bastante insólita. Que un escritor del suburbio madrileño como Pedro P. González se atreva con un adolescente latino de la Florida tiene su atractivo por lo inusual. Y creedme que sale airoso; su familiaridad con esa cultura es muy grande

Además, retomando el inicio de este comentario, la novela se balancea entre el costumbrismo, los bajos fondos y el guiño sobrenatural. Aquí destaca la postura del autor, que en lugar de escribir siguiendo la línea de los autores que le han marcado, se descuelga con naturalidad y sencillez, se lanza a la búsqueda de una voz propia y nos cuenta exactamente la novela que él necesita contar. Poco importa en lo que derive su narrativa en un futuro; A golpes de intuición es su primera novela y derrocha autenticidad. Disfrútenla.

2Cabezas, 2019
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David G. Panadero

martes, 7 de julio de 2020

Trabajar es fantástico

Precariedad, discriminación y acoso. Supervivencia, explotación y asco. ¿Qué puede dar más miedo?


Nos asomamos al oscuro abismo de la necesidad en nueve relatos de terror fantástico: Mad doctors, fantasmas y mafiosos, violencia y desidia, oscuras conspiraciones, rutina enferma, competitividad y sangre. Mucha sangre en las manos de nuestr@s compañer@s de vestuario:

María Larralde, David G. Panadero, Amparo Montejano, Elena Anele, Elmer Ruddenskjrik, María Belén Montoro, Raúl Contreras Álvarez, H.M. Crespo, Jose Rodriguez Montejano, Pedro P. González y Rubén Íñiguez Pérez.

Y a tí ¿Te gusta tu trabajo?


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